Huerto con riego por capilaridad

Pasos para construir un huerto con riego por capilaridad

Un “Wicking Bed” o huerto por capilaridad es una técnica excelente para el cultivo en ambientes donde el agua es escasa. Consiste en dos partes: la mitad inferior es un depósito impermeable lleno de grava y agua, y la mitad superior se llena de tierra, mantillo y plantas. Al crear un depósito de agua debajo de la tierra donde plantaremos el huerto e inundándolo periódicamente, dicha tierra absorberá el agua que necesita y las plantas absorberán a su vez la humedad del suelo, creándose el gradiente de humedad (el suelo es más seco que el depósito). Y como la mitad inferior está impermeabilizada, el agua no se “escapa” hacia capas más profundas de la tierra.

diagrama sección del huerto

El agua: clave para tener verduras saludables.

En muchos casos la lluvia es variable y no puede proporcionar al suelo y a los microorganismos que habitan en él un suministro continuo de agua. El método de riego tradicional es por lo general mediante la aplicación de agua desde arriba y esto acarrea algunos problemas intrínsecos.

En primer lugar es saber la cantidad de agua a aplicar. Si aplicamos agua por un corto período de tiempo, sólo humedeceremos la superficie y el agua se evaporará rápidamente con poco beneficio para la planta y los microorganismos del suelo. Además hay peligro de salinizar el suelo, ya que con la rápida evaporación del agua, las sales minerales disueltas en ella, cristalizarán concentrándose en la superficie, salinizándola. Por el contrario si aplicamos agua por mucho tiempo, esta pasará más allá de la zona de la raíz, y no solo perderemos la mayoría del agua sino también con ella valiosos nutrientes del suelo que a menudo causan la contaminación del sistema fluvial.

El sistema básico del huerto por capilaridad consiste en crear una barrera para que el agua no se filtre a la capa más profunda del suelo mediante la excavación de un agujero en el suelo y el revestimiento del mismo con una lámina de plástico o lona impermeable. Así al impedir que el agua se filtre en el suelo, este se satura de agua y por capilaridad este agua que “sobra” asciende a la capa en donde crecen las raíces de los vegetales, manteniéndolas constantemente irrigadas.

base con lona impermeable

¡¡…pero no solamente agua!!

El propósito del huerto por capilaridad es mucho más que el ahorro de tiempo y agua.

Nuestro sistema agrícola moderno es extremadamente eficiente en abastecernos de alimentos con alto nivel de azúcar y calorías. Esta dieta es a menudo pobre en minerales y oligoelementos. Esto está dando lugar a lo que llamamos “las enfermedades de la opulencia”: obesidad, diabetes, enfermedades coronarias, etc…

La agricultura moderna depende en gran medida de los fertilizantes, a menudo químicos, que proporcionan las necesidades básicas de N, P y K  a las plantas. La concentración de forma artificial en el suelo de estos elementos puede ser suficiente para asegurar que las plantas tengan un aspecto saludable, pero los seres humanos necesitamos mucha más alta concentración de estos minerales, unas diez veces más que las plantas. Además, estos minerales son insolubles y necesitan la acción de las bacterias del suelo para descomponerse y así poder ser absorbidos por las plantas
Las plantas producen una amplia gama de fitoquímicos (productos químicos a base de plantas) que son particularmente beneficiosos para la salud. Un tomate tiene unos diez mil productos fitoquímicos diferentes. Sin embargo, los microorganismos beneficiosos del suelo sólo puede florecer con humedad constante.
Parte de los beneficios del huerto por capilaridad son el ahorro y la eficiencia del agua, pero la principal ventaja es el suministro de humedad constante para mejorar la biología del suelo y que, así, puedan crecer vegetales con alto contenido de nutrientes.

Pasos para constuir tu propio “huerto por capilaridad”.

Este ejemplo de huerto por capilaridad es una versión sencilla y lo hemos realizado en la finca “La Calma” de uno de nuestros “socios”, César Bolaños. Las hay mucho más sofisticadas, por ejemplo usando aguas grises recicladas, etc…Si queréis más información, os dejamos algunos enlaces interesantes al final del artículo para que veáis otras versiones y escojáis la que más os convenga.

1.-El primer paso es cavar una fosa en la tierra que contendrá el depósito con la grava, la tierra y el agua. La fosa deber tener entre unos 20 y 30 cm de profundidad, sin importar el tamaño o la forma que le queramos dar al huerto. La altura total del huerto una vez acabado será de unos 50 cm. Como una parte quedará por encima del nivel del suelo, tendremos que construir un refuerzo en todo el perímetro del huerto para contener la parte elevada. En este caso hemos reutilizado unas vigas de madera encontradas en una finca abandonada.

fosa para el huerto

2.-Nos aseguramos que el fondo de la fosa esté bien liso, nivelado y sin piedras que puedan pinchar la lona impermeable que colocaremos encima. Si no está bien nivelado el agua se acumulará en el lado más profundo y ¡nos fastidiará el invento! Necesitamos que el agua se reparta uniformemente por toda la base del depósito.
Seguidamente compactamos la base de la fosa (en este caso la mojamos un poco para compactar mejor el terreno que es muy polvoriento).

preprando la fosa

3.-Cubrimos el fondo de la fosa y las paredes con dos capas impermeables. La primera es una lámina de plástico utilizado en construcción y la segunda es una lona impermeabilizada. Al poner dos capas superpuestas, nos aseguarmos que no se produzcan “pinchazos” en la capa impermeable, por los cuales se nos escaparía el agua al terreno posteriormente. La medida de ambas láminas depende del tamaño del huerto y tienen que sobresalir de la fosa un mínimo de 40 cm, o sea que sobresalga lámina por encima de los 50 cm de altura total del huerto.

lona impermeable

4.-Con un tubo de PVC que encontramos por la finca, le practicamos orificios equidistantes en toda su longitud para que el agua salga y se distribuya uniformemente por todo el fondo del depósito. Los orificios tienen que hacerse en la parte inferior del conducto, para que las raíces de las plantas no entren desde arriba en él. El tubo debe tener la longitud suficiente para cruzar el fondo del depósito en diagonal (¡para así repartir mejor el agua!) y sobresalir de la fosa que hemos cavado unos 50 cm (mínimo de 20 cm por encima del nivel total del huerto), para facilitar el vertido de agua cuando queramos regar el huerto.
Disponemos una capa de grava (de tamaño medio y pequeño, ¡no demasiado grande!) en el fondo del depósito de forma uniforme.

colocando piedras y tubo

5.-Bloqueamos el final del tubo con algo plano (en este caso lo hicimos con un trozo de baldosa rota) para que no entre tierra y obstruya la salida.

detalle del final del tubo

6.-Empezamos a cubrir la capa de grava con la tierra que habíamos sacado al cavar la fosa. Esta tierra no tiene que ser buena, ya que sólo sirve para hacer de “esponja” del agua junto con la grava.

cubriendo las piedras con tierra

7.-Terminamos de cubrir la grava con la tierra hasta unos 15-20 cm. Compactamos la tierra posteriormente.

capa de piedras y tierra

8.-Detalle de un extremo del tubo (por donde regaremos el huerto) sobresaliendo por una esquina de la fosa un mínimo de 50 cm.
En este momento y a esta altura del huerto es muy recomendable instalar un pequeño tubo-rebosadero para impedir que si hay un exceso de agua en el depósito de grava y tierra en donde esta se almacena (por ejemplo por fuertes lluvias, etc…), este exceso de agua pueda rebosar fuera del huerto y así no dañar el sistema radicular de las verduras. Este tubo-rebosadero atravesará la lona impermeable a través de una incisión en ella y desaguará al exterior del huerto.

detalle salida del tubo

cubriendo la capa de piedra y tierra con malla antihierbas

malla antihierbas

10.-Ahora construiremos, en nuestro caso con vigas de madera recicladas, los laterales de la parte que sobresale del nivel de terreno (unos 20 cm) para contener la capa de tierra fértil. Podéis optar por ladrillos, palets, etc…Doblamos por encima de las vigas el sobrante de la lámina de plástico y la lona impermeable para una mayor sujeción del conjunto del huerto.

Vigas de refuerzo - lateral huerto

11.-Ahora es el momento de pensar en qué tipo de suelo queremos para nuestro huerto. Nosotros decidimos hacer una mezcla rica en materia orgánica y lo más aireada posible. Queremos conseguir con esto dos cosas:
a) tener un suelo rico en materia orgánica más que un suelo rico en minerales como el P, K, N, típico de un suelo convencional no ecológico.
b) facilitar, gracias a la porosidad excepcional de la tierra, el ascenso del agua desde el depósito inferior por capilaridad.
Preparamos los 3 ingredientes que  compondrán esta capa superior del huerto una vez mezclados con tierra de buena calidad que conseguimos por aquí cerca.

Fuente: www.portalfruticola.com