Hortalizas orgánicas vs. Hortalizas tradicionales

Hortalizas orgánicas vs. Hortalizas tradicionales

Existe la creencia de que los cultivos, hortalizas y vegetales cultivados de forma orgánica son “mejores” que aquellos otros cultivados con insumos convencionales (estándar).

De hecho existen algunas investigaciones que indican, por ejemplo, cómo pueden existir diferencias entre los tomates producidos con métodos de agricultura orgánica en una finca frente a los mismos tomates producidos con métodos de agricultura convencional, presentando mayores concentraciones en azúcares o en vitamina C para el primer caso. Pero estos mismos autores reconocen que los frutos producidos en agricultura orgánica para esa investigación específica (en esa finca) tenían menor calibre y se habían producido bajo condiciones de estrés mucho más elevadas que el cultivo producido en agricultura convencional para esa misma investigación comparativa (en la otra finca objeto de la investigación).

De ahí que siempre que se obtiene un fruto (tomate) en condiciones de elevado estrés (agua, abono, conductividad, equilibrio de nutrientes, etc..), la planta reacciona sintetizando todos estos productos (antioxidantes, azúcares, ácidos…) en respuesta al estrés ambiental existente. Por tanto esos resultados obtenidos, según los mismos autores, se debía en gran parte a las diferentes condiciones ambientales existentes entre las dos fincas objeto del estudio (orgánica vs. convencional).

Ya tenemos otro mito derrumbado, la síntesis de los componentes químicos o fitoquímicos en vegetales se produce como respuesta a las condiciones ambientales en las que se ha desarrollado la planta, partiendo siempre de una base genética predeterminada (ese vegetal tiene por sí mismo unos caracteres determinados).  De ahí que no sólo es importante cómo se produce (cómo se cultiva),  si no también en qué condiciones se ha desarrollado el cultivo (el ensayo o la investigación) y, a priori no tiene porque ser mejor una forma que la otra, siempre y cuando respetemos el equilibrio de nutrientes y las necesidades del cultivo, además de la fertilidad en el suelo.

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EN RESUMEN: no es mejor o peor un sistema de trabajo orgánico que otro estándar, convencional o tradicional. La planta no entiende de sistemas de trabajo, la planta puede estar bien o mal alimentada, hidratada, enraizada, equilibrada o desequilibrada nutricionalmente hablando. Así, una planta excesivamente nitrogenada (exceso de estiércol natural), puede presentar demasiado vigor y unos caracteres organolépticos no deseados (poco azúcar y demasiada acidez), como también una planta demasiado débil puede presentar un aspecto excesivamente generativo (muchas flores) poco calibre y un excelente carácter organoléptico (sabor dulce adecuado).