Consejos para tu huerto sostenible

Uno de los placeres más intensos para un amante de las plantas es ver crecer para saborearlas las hortalizas y frutas de su huerto. No es un placer exclusivo de los propietarios de un jardín. También en una maceta también podéis cultivar tomateras, rábanos, cebollas, fresales,… Para los neófitos el huerto se convierte en un nuevo mundo muy amplio para descubrir.

Puesta en marcha de un huerto sostenible

-Dedicación

Destinar a huerto una pequeña parte de nuestro jardín no debe necesariamente representar un aumento notable de nuestra dedicación. La diferencia más destacable de un huerto respecto a un jardín es la atención continuada que el primero requiere. Así, una vez iniciado el cultivo de un huerto la falta de atención durante unos pocos días puede significar la pérdida de la cosecha. Por ello es recomendable conocer de antemano las necesidades de cada cultivo en cuanto a espacio, riego, abonado, sol, calendario de cultivo,..y sus posibles afectaciones por plagas y enfermedades.

-El emplazamiento

Lo primero y más importante es que el huerto debe situarse en un sitio soleado. Las frutas y las hortalizas requieren sol para madurar. Por este motivo no es aconsejable plantar árboles en el huerto, excepto en los bordes de las orientaciones norte. El emplazamiento además debe estar bien ventilado y bien drenado. Los emplazamientos con tendencia a encharcamientos y donde no circula el aire son ideales para el desarrollo de enfermedades y plagas, de las que las hortalizas y frutas son muy sensibles. Se recomienda también instalar un seto protector en los lados de donde vienen los vientos dominantes en la zona, para proteger el huerto pero sin darle sombra. Se puede hacer con groselleros, frambuesos o, incluso, con maíz. También resulta útil situar el huerto en un rincón recogido, ya que en invierno su aspecto sin vegetación no es muy decorativo. Por último hay que pensar en realizar un camino de 80 cm en el centro para facilitar las labores y, si es posible, un cobertizo para guardar las herramientas y los productos fitosanitarios.

-Preparación del terreno

Para las plantas del huerto el suelo debe ser fértil y con un buen drenaje. Por ello es imprescindible observar el suelo y prepararlo de forma adecuada. Siempre es recomendable analizar el suelo cada 6 o 7 años y realizar las correcciones aconsejadas por el laboratorio. Hay que recordar que el suelo es la base de todo y que para obtener un suelo franco, rico y equilibrado, hacen falta varios años. Mientras lo conseguimos lo mejor que podemos hacer es adaptarnos a nuestro suelo e irlo mejorando poco a poco.

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Suelos pesados y arcillosos

Las especies adaptadas a este tipo de suelo son: achicoria, coliflor, espinaca, judía, menta, acedera, guisantes, riubarbo y tomate. Estos suelos agradecen un trabajo profundo antes del invierno y aportes importantes de enmiendas orgánicas y abonos.

Suelos calcáreos

Las especies adaptadas a este tipo de suelos son: zanahoria, col, col de Bruselas, haba, lavanda, perejil, romero, salvia y tomillo. Estos suelos mejoran mucho con aportes generosos de material orgánica ácida y sobretodo con turba o tierra de brezo. También es recomendable abonar regularmente con un abono orgánico ya que un suelo calcáreo posee una baja actividad microbiana y pierde rápidamente sus reservas nutritivas.

Suelos arenosos y secos

Las especies adaptadas a este tipo de suelo son: ajo, alcachofa, apio, cebolleta, estragón, fresa, patata y nabo. Los suelos arenosos tienen una fertilidad pobre por lo que mejoran bastante con aportaciones masivas de materia orgánica. Sin embargo su falta de consistencia hará indispensable aportaciones anuales de enmiendas como la turba.

Suelos ricos en materia orgánica

Las especies adaptadas a este tipo de suelo son: berenjena, albaca, pepino, calabacín, lechuga, melón, pimiento, perifollo y rábano. Estos suelos agradecen aportaciones de enmiendas calcáreas regulares y, a menudo es necesario realizar un drenaje. Las labores profundas anuales se realizarán preferentemente en primavera.

Una vez el cultivo está en marcha se trabajará el suelo de forma poco agresiva con una horca de dos dientes que permite airear la tierra sin revolver las capas microbianas. -Superfície Una superficie de huerto demasiado importante convierte rápidamente un hobby placentero en una pesada ‘obligación’. Para empezar a iniciarse en esta afición se aconseja que el primer año se instale una superficie de unos 30-50 m2 en la que se plantarán pocas cantidades de cada hortaliza. No hay que olvidar que una partida de 24 plantas de lechuga os obliga a comer durante 2 semanas una lechuga a mediodía y otra por la noche. Para los más valientes un huerto de 100 a 150 m2 les permite incluir un invernadero o túnel, un cobertizo para las herramientas y un silo para compostaje.

-Estructura

Una vez escogido el emplazamiento y la superficie debéis estructurar la plantación de forma que las tareas se os faciliten. La solución clásica y la más práctica también consiste en cultivar las hortalizas en cuadrados rodeados de caminos. Cada cuadrado se divide en zonas en las que se plantan las diferentes especies en rangos alineados. Estas zonas dentro de los cuadrados no deben superar el 1,2 metros de longitud con un sendero de 30 cm de ancho por cada lado de manera que las tareas habituales como regar, cavar o recolectar se puedan hacer de forma confortable. También se recomienda hacer un sendero principal central amplio (80 cm) para que pueda pasar la carretilla.

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-Material necesario

Para el huerto será necesario el material siguiente:

– La laya o bieldo: sirve para voltear la tierra pero también para cavar. Su uso requiere algo de habilidad

– La pala: mejor que sea redonda. Sirve para extraer la tierra de los hoyos de plantación, para desplazarla y para nivelar. Es una herramienta básica.

– La binadora o legón: sirve para cavar el terreno ligero. No es apta para trabajos pesados o intensos. Es de uso frecuente en la mayoría de huertos domésticos por su ligereza y comodidad.

– El rastrillo: sirve para recoger los restos y las piedras y nivelar el suelo. Un modelo de 16 dientes es idóneo. Es una herramienta básica. Para las semillas y las plantaciones

– El cordel: permite delimitar las zonas de forma perfectamente rectilínea las zonas del huerto y realizar las siembras en líneas.

– El tamiz: indispensable para cubrir las semillas de tierra fina

– La sembradora: muy útil para repartir bien las semillas

– La plantadora: de madera o acero sirve para repicar las plántulas a raíz desnuda

– La trasplantadora o pala de plantar: pequeña pala para la plantación de pequeñas hortalizas en alveolos.

– Las etiquetas: para acordarse de las fechas de siembra, plantación,…

Para el mantenimiento:

– La regadera: herramienta ancestral e indispensable. Idónea para regar la base de las plantas sin mojar las hojas o para regar las semillas sin dañar las raíces.

– La carretilla: es esencial. Permite transportarlo todo sin esfuerzo.

– La manguera

– Los guantes

– El cuchillo

Los principios generales del huerto sostenible

-Rotación de cultivos

Para no esquilmar el terreno, es decir, para no agotar un tipo de nutriente del suelo, se aconseja practicar rotaciones de cultivos anuales y plurianuales.

Las bases a seguir son:

Escoger las variedades de hortalizas resistentes y adaptadas a cada zona Evitar plantar las mismas hortalizas un año tras otro ya que habrá más riesgo de problemas de plagas y enfermedades y el suelo se empobrecerá.

Alternar la plantación de hortalizas de fruto (calabacines, tomates,…) con hortalizas de raíz (zanahorias,…) y hortalizas de hoja (acelgas, lechugas,…) y no plantar nunca hortalizas de la misma familia (evitar plantar judías después de habas o tomates después de pimientos).

Evitar dejar el suelo sin trabajar ni plantar. Plantar judías, tréboles,…que aportan nitrógeno al suelo y lo protegen de la erosión.

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Asociación de hortalizas

Existen interacciones entre las diferentes plantas del huerto. En este sentido hay que tener en cuenta una serie de reglas sencillas: Los bulbos, como el ajo, la chalote o la cebolla estorban el crecimiento de las leguminosas (judías y guisantes) Las coles no aprecian nada la cercanía de los fresales y el hinojo debe plantarse lejos de las zanahorias.

-Las malas hierbas

El laboreo y la eliminación de malas hierbas son operaciones indispensables en un huerto. Las malas hierbas consumen una parte importante del agua y los nutrientes aportados al huerto, lo que produce una reducción de las cosechas. Además las malas hierbas son refugio de plagas y enfermedades. Además de eliminar las malas hierbas de forma manual o con el laboreo se aconseja utilizar acolchados naturales.

-Mantenimiento

El huerto requiere unas operaciones de mantenimiento adaptadas a sus necesidades. Recomendamos seguir algunas sencillas pautas: El riego localizado por goteo es la mejor alternativa si queremos hacer un uso sostenible del agua. Utilizar abonos de origen orgánico (guano, …) Luchar contra las plagas y enfermedades utilizando productos poco agresivos con sus depredadores naturales, las personas y el medio ambiente Aplicar materia orgánica madura como mantillo, turba o compost al menos una vez al año.

-Los túneles y el cultivo con acolchados a base de plástico

La producción de hortalizas bajo túnel permite obtener cosechas más tempranas. El plástico protege a las plantas del granizo y de las heladas tardías. Debéis controlar que la temperatura en el interior del túnel no suba en exceso aireándolo los días de sol y también supervisar la aparición de malas hierbas, plagas y enfermedades.

Los acolchados plásticos se utilizan para conseguir un mejor control de las malas hierbas. El plástico negro que podemos instalar sobre el suelo favorece el calentamiento del suelo y evita la aparición de malas hierbas. Este tipo de plástico se utiliza mucho en el cultivo de las fresas. Tiene como inconveniente de calentarse muy rápido y de provocar, por este motivo, algunas quemaduras en las hojas y frutos que están en contacto con él. Los plásticos blancos o transparentes tiene la ventaja de no calentar tanto el suelo. Por el contrario dejan pasar la luz y no frenan el desarrollo de las malas hierbas.

 

Fuente: Canrobi.com