23 comidas saludables que todos deberían saber cómo cocinar

23 comidas saludables que todos deberían saber cómo cocinar

1. Una cremosa tostada de aguacate.

Una tostada con aguacate es básicamente lo más fácil de hacer en el mundo, además de que es buena para ti gracias al abundante contenido de Omega-3 del aguacate. Pero tiene un sabor tan exquisito que te sentirás como si estuvieras engañando a la vida cuando te comas una. Por cierto, también es muy elegante.

Una simple tostada de aguacate es solo una tostada (de grano entero, para más fibra y nutrientes) + aguacate (rodajado o hecho puré) + sal marina + pimienta roja. Pero ese es solo el principio ya que puedes agregarle huevo encima o un poco de un buen aceite de oliva. También puedes intentar ésta con aguacate + queso feta + tostada de granada para lograr una dulce y sabrosa combinación. Las opciones son infinitas. Vuélvete loco. Libérate.

2. Avena nutritiva

La avena caliente en una mañana fría es una necesidad de supervivencia invernal. También es una buena forma de permanecer satisfecho hasta el almuerzo y una excelente fuente de fibra soluble, del tipo que ayuda a mantener bajos tus niveles de colesterol. Puedes hacerla en la estufa, en el microondas o en una olla de cocción lenta. En un clima cálido, puedes hacer avena en la nevera de un día para otro sin mover un dedo. Consigue muchos más consejos útiles sobre la avena aquí.

3. Una ensalada verde que te dejará satisfecho

Si piensas que las ensaladas son para los conejos, aún no has encontrado la correcta. Unos pocos consejos: usa vegetales frescos y considera que cualquier cosa enlatada debería ser un complemento y no el ingrediente principal para que no termines con una ensalada marchita y triste. Si quieres que sea una comida completa, añade un poco de proteína como carne, huevos, frijoles y nueces. Asegúrate de hacer una buena mezcla de ingredientes crujientes tales como repollo crudo, pepino o nueces, y algunos suaves como tomates, verduras cocidas o frijoles.

El paso más importante es hacer tu propio y delicioso aderezo casero (y más saludable). Una sencilla vinagreta de mostaza Dijon siempre funciona, pero también siéntete libre de probar algo más arriesgado. Si estás buscando una receta completa que te inspire, prueba con esta ensalada de col rizada y coles de Bruselas o con esta ensalada asiática de pollo.

4. HUMMUS suave

El hummus (puré de garbanzos) es básicamente la comida perfecta pues está lleno de proteínas y fibra. Puedes untar zanahorias o apio con él cuando estés buscando un aperitivo saludable, o untarlo sobre un sándwich en lugar de usar mayonesa. También puedes untarlo en tu dedo y comerlo solo.

Para hacerlo tú mismo, solo coloca unos pocos ingredientes básicos (garbanzos, pasta hecha con semillas de sésamo, ajo, jugo de limón y sal) en la licuadora y procésalos. Consigue aquí la receta para el hummus clásico extra suave, una versión con pimienta roja tostada aquí o bien una receta para una poderosa fuente de proteínas con un hummus con edamame, aquí.

5. Una gran olla de SOPA DE VERDURAS

Cuando hace frío afuera, una gran olla de sopa caliente es literalmente la cosa más bella del mundo. Puedes hacerla solo con verduras o añadir proteínas como pollo o frijoles. Esta receta se hace en su mayoría con verduras pero usa un poquito de panceta y corteza de parmesano para el sabor.

Pero realmente no necesitas una receta. Solamente puedes picar cualquier verdura que tengas a mano y saltearla en aceite de oliva en una gran olla con el condimento que elijas. (Si estás utilizando pollo, trocéalo y saltéalo primero). Añade una lata de frijoles escurridos y saltea uno o dos minutos más. Añade caldo y llévalo al punto de ebullición. Baja la temperatura para hervir a fuego lento, tápalo y deja que se cocine aproximadamente 20 minutos. Si quieres fideos, cocínalos por separado y añádelos al final. Sírvela en tazones (grandes) y disfrútala.

6. VERDURAS ASADAS crujientes

Asar verduras es una de las formas más fáciles y seguras de cocinarlas. Enciende tu horno a 450°F (232°C). Pica tus verduras, las más duras (como zanahorias y papas) córtalas en pedazos más pequeños que las verduras blandas (como el brócoli y calabaza). Colócalas todas con un poco de aceite de oliva y sal kosher. Extiéndelas sobre una o dos bandejas para hornear. ¡No las amontones! Ásalas entre 30 y 40 minutos, o hasta que se vean bien y tengan buen sabor.

Aquí hay una receta básica para que comiences. Cuando las verduras estén asadas, puedes mezclarlas con un poco de pasta, con una ensalada, ponerlas en un sándwich o bien, comerlas solas.

7. QUINOA básica

No necesitas ser un fanático de la salud para amar la quinoa. Esta pequeña semilla tiene muchísimas proteínas y el sabor es lo suficientemente sutil como para acompañar prácticamente cualquier plato. Asegúrate de enjuagar la quinoa antes de cocinarla para quitarle el sabor amargo. Luego de eso, colócala en una cacerola, añade dos veces la cantidad de agua o caldo que tengas de quinoa, y lleva a ebullición con fuego medio alto. Baja la temperatura hasta fuego medio-bajo, tápala, déjala que se cocine durante 15 ó 20 minutos, o hasta que se haya consumido el agua. Saca la cacerola del fuego y déjala reposar durante 5 minutos con la tapadera puesta, antes de quitarla y moverla suavemente. Durará alrededor de una semana en el refrigerador y básicamente puedes añadirla a cualquier plato.

8. Un SOFRITO fácil

Un sofrito es lo que haces cuando quieres algo caliente, saludable y rápido. No debe ser complicado. Los sofritos son grandiosos con carnes magras o con tofu. (El tofu toma un poco más de tiempo porque tienes que sacarle el exceso de humedad, pero es saludable, es un substituto económico para la carne y puede ser realmente delicioso si lo preparas bien y crujiente). Cualquier cosa que decidas incorporar, la idea básica es la misma: dorar las proteínas, saltear las verduras a fuego alto y agregar salsa al final. Sírvelo sobre arroz integral o solo.

Revisa estas recetas para sofritos con pollo, tofu y carne magra. No necesitas seguirlas al pie de la letra, pues las técnicas funcionarán con una variedad de verduras y complementos.

9. Un CHILI picante CON FRIJOLES

El chili estándar requiere de carne de res molida, pero la verdad es que tú no la necesitas. Los frijoles harán bien el trabajo de la proteína sin aportar nada de grasa saturada a la fiesta. Si quieres agregar carne, prueba una receta que utilice pollo o pavo. Y definitivamente prepara una cantidad suficiente pues el chili se congela muy bien. La receta para el chili vegetariano está disponible aquí y la receta para el chili blanco con pollo la encuentras aquí.

10. Una FRITTATA vegetariana rellena

Las frittatas son útiles en muchas ocasiones, incluyendo cuando tienes que hacer el desayuno para un gran número de personas pues puedes usar las sobras de vegetales y preparar un platillo que comerás durante días. Las frittatas pueden preparase con cualquier vegetal que tengas disponible, así que usa las recetas como una guía en lugar de seguirlas al pie de la letra. No estás obligado a usar queso (esta frittata de cebolla y papas no lleva queso), pero si lo usas, el queso de cabra es lo mejor porque tiene mucho menos calorías y grasas que otros quesos. Úsalo con champiñones y hierbas o con alcachofas y puerros.

11. Un saludable tazón de PASTA

No le creas a nadie que te diga que la pasta no puede ser saludable. Claro que puede serlo. Y aquellos que se niegan a sí mismos el placer de comer pasta, no viven su vida al máximo. Primero, usa pasta integral porque al igual que el arroz integral, tiene más nutrientes y fibra. Segundo, agrega MUCHOS vegetales y algo de proteína saludable. Tercero, limita tus fuentes de grasas saturadas como crema, mantequilla, queso y carne con contenido graso.Prueba este rigatoni integral con verduras asadas y piñones, o este linguini con camarones, aceitunas y tomates deshidratados. También puedes modificar tus recetas favoritas para hacerlas más saludables. Intenta preparar este fusilli con brócoli asado y la coliflor con fideos integrales con la mitad de pasta y queso y el doble de vegetales.

foodandwine.com / Kana Okada

No le creas a nadie que te diga que la pasta no puede ser saludable. Claro que puede serlo. Y aquellos que se niegan a sí mismos el placer de comer pasta, no viven su vida al máximo. Primero, usa pasta integral porque al igual que el arroz integral, tiene más nutrientes y fibra. Segundo, agrega MUCHOS vegetales y algo de proteína saludable. Tercero, limita tus fuentes de grasas saturadas como crema, mantequilla, queso y carne con contenido graso.

Prueba este rigatoni integral con verduras asadas y piñones, o este linguini con camarones, aceitunas y tomates deshidratados. También puedes modificar tus recetas favoritas para hacerlas más saludables. Intenta preparar este fusilli con brócoli asado y la coliflor con fideos integrales con la mitad de pasta y queso y el doble de vegetales.

12. POLLO A LA PARRILLA que no es aburrido

El pollo a la parrilla es fácil de hacer y además es una carne baja en grasa y saludable, aunque tiene mala reputación porque es insípida. La clave es combinar el pollo con sabores fuertes e interesantes. Si tienes el tiempo (y así lo has previsto) decídete por una marinada. Tendrás la oportunidad de aventurarte con un estilo libre con estos útiles trucos, o bien, usa una receta como la de este pollo a la parrilla con salsa de cebollas caramelizadas. Pero también puedes decidirte en un instante por un delicioso pollo a la parrilla, como este pollo a la parrilla con ajo y romero junto a unos cebollines.

13. Un súper SMOOTHIE

Los smoothies son una manera fácil y deliciosa para condensar muchos nutrientes a la vez. Ya sea un smoothie detox verde, un smoothie de frutas de la estación o un smoothie muy simple de tres ingredientes, la clave es asegurarte de que tienes una combinación de frutas, vegetales y proteína, para que sea bien balanceado Y sabroso.

Siéntete libre para divertirte con el líquido que le agregues. El agua es magnífica pero también la leche normal o sus sustitutos. Pero no hagas caso de las recetas que te piden que agregues azúcar, sé precavido con los jugos que usualmente son altos en azúcar y con la proteína en polvo, pues algunas veces se han encontrado en ella altos niveles de toxinas como arsénico, cadmio y plomo.

14. CHIPS horneadas QUE NO SON DE PAPA

Las chips hechas con col rizada estuvieron de moda un tiempo, pero son casi las únicas chips que no se hacen con papas que pueden hornearse y que podemos considerar deliciosas y crujientes. Básicamente solamente pones un poco de aceite y sal sobre tiras delgadas de vegetales y las horneas. No es muy difícil, ¡pero sí muy delicioso! Consigue aquí muchísimas formas para preparar refrigerios vegetarianos con menos aceite y capaces de satisfacer tus antojos de algo crujiente y salado.

15. VERDURAS DE HOJAS salteadas sencillas

Guardar en todo momento algunas verduras de hojas en tu refrigeradora es una forma infalible para asegurarte de tener siempre una guarnición para la cena. Las verduras de hojas como la espinaca y la col rizada son algunos de los vegetales más saludables que existen, llenos de proteína, vitaminas y fibra.

Saltear verduras de hojas es tan simple como calentar un poco de aceite vegetal en una sartén, agregar las verduras de hojas picadas y sazonar al gusto. Si quieres algo un poco elegante, empieza con un poco de ajo, chalote o cebolla antes de agregar las verduras de hojas. También puedes agregar jugo de limón, vinagre o pimienta roja. Esto funcionará para la espinaca, la col rizada, las acelgas, las hojas de mostaza o casi cualquier cosa que encuentres. Consigue la receta aquí.

16. PALOMITAS DE MAÍZ caseras

Cuando se te antoja un refrigerio salado, las palomitas de maíz caseras son la solución perfecta. Prepararlas es súper fácil, puedes sazonarlas a tu antojo y son más saludables y más baratas que las del cine o las que vienen para preparar en el microondas. En esta receta de palomitas de maíz para estufa, rocía un poco de agua sobre las palomitas de maíz en lugar de mantequilla derretida y espolvoréalas con sal. Seguirán estando deliciosas pero con mucha menos grasa. (Y por cierto, también puedes hacerlas en una bolsa de papel en el microondas).

Una vez que domines lo básico, siéntete libre para condimentarlas con diferentes sabores. Y si te encantan los refrigerios, considera hacer espacio en tu cocina para colocar una máquina de aire caliente para hacer palomitas de maíz.

17. Una ENSALADA DE GRANO improvisada fácilmente

La mayoría de nosotros escuchamos “ensalada” y pensamos en “lechuga”, pero el uso de granos como base puede ser saludable, te dejará satisfecho y también es una buena manera para usar todo el arroz integral sobrante que accidentalmente te quedó de la comida de ayer por la noche. Incluye cualquier vegetal, queso, frijoles o carne que tengas a mano y cúbrelos con tu aderezo casero favorito. Esta encantadora ensalada con curry es deliciosa al igual que esta ensalada de verano que lleva quinoa, lentejas y queso feta, pero no dudes en improvisar con cualquier cosa que tengas en la refrigeradora.

18. Un sabroso PESCADO ASADO o A LA PARRILLA

Probablemente lo has escuchado cientos de veces: el pescado es realmente bueno para ti. Es alto en proteína pero también bajo en grasa, lo que lo convierte en una excelente alternativa frente a la carne de cerdo o la carne roja. Los pescados de carne blanca como la tilapia son especialmente bajos en grasa, mientras que los pescados grasos como el salmón tienen alta concentración de Omega-3. Sin embargo, algunos peces tienen mayor concentración de mercurio que otros y muchas especies están en peligro debido a la sobrepesca. El Consejo para la Defensa de Recursos Nacionales tiene información aquí para ayudarte a hacer la mejor elección en tus compras.

Aún cuando elegir pescado no es fácil, cocinarlo siempre puede ser súper simple. Una de las maneras más fáciles y saludables es hornearlo en papel pergamino, pero asarlo a la parrilla es una otra opción fácil para cuando quieres algo rápido y crujiente. Para hacer un adobo rápido y fácil, prueba mezclando aceite, salsa de soya, ajo, mostaza Dijon y cebollines en proporciones según tu gusto. (Cuanta más mostaza, más picante, cuanta más salsa de soya, más salado, etc.) Esto funcionará básicamente con todo. Consigue una receta de salmón asado a la parrilla aquí.

19. PATATAS FRITAS HORNEADAS crujientes

Puedes comer patatas fritas sin traicionar a tus arterias; solo hornéalas en lugar de freírlas. Además: no les quites la cáscara. Hay una tonelada de nutrientes en ella. (Bueno, sí, esencialmente son patatas asadas, pero ¡la forma de cuña delgada es realmente lo que hace la diferencia!)

Consigue una receta fácil aquí, camotes fritos horneados aquí, y si realmente quieres salirte de control, prueba estos calabacines fritos con queso parmesano horneados.

20. Un fácil ESTOFADO EN OLLA DE COCCIÓN LENTA

Uno de los mayores obstáculos para comer más comida saludable es cocinar más comida saludable. Algunas veces simplemente no tienes el tiempo o la energía, y esa es la razón por las que Dios creó la olla de cocción lenta. Estas ollas cocinan las cosas lentamente y con abundante líquido, lo que significa que no necesitarás tanta grasa para que tu comida tenga un sabor delicioso. Solamente echas todos los ingredientes en la mañana, pulsas un botón y regresas a casa más tarde para encontrar una comida caliente y saludable. Prueba esta sopa de enchilada de pollo, un guiso de verduras de raiz o un pollo a la provenzal.

¿No te gustan los guisos? Intenta hacer esta perezosa lasaña de quinoa o, si estás dispuesto a pasar unos minutos más con un sartén, intenta este risotto de cebada y champiñones.

21. Una ENSALADA DE FRUTAS bien balanceada

Hay un montón de maneras para preparar una genial ensalada de frutas, pero toma un poquito más de tiempo que solo tirar un montón de frutas en un tazón y esperar lo mejor. Lo primero es que necesitas buena fruta. Elige las frutas de temporada. Segundo, sé consciente de la combinación de las frutas pues poner más frutas no necesariamente quiere decir que será mejor. Tercero, añade un aderezo sencillo pero delicioso. Una fórmula segura para un aderezo: jugo cítrico + hierba fresca + miel o almíbar. Si quieres más consejos para hacer una perfecta ensalada de frutas, haz clic aquí.

22. PUDÍN DE CHOCOLATE bajo en azúcar

El chocolate… es… asombroso. No te prives, solo aprende a disfrutarlo de maneras más saludables que con una barra de chocolate “Snickers”. El pudín de chocolate es la solución perfecta porque hay muchas maneras para que lo hagas (en secreto) y que sea bueno para ti. Prueba hacer este pudín de chocolate y aguacate cuando no dispongas de mucho tiempo, éstas tasas de chocolate espumoso si deseas engañar a alguien (o a ti mismo) para que coma tofu o bien un pudín de chocolate con semilla de chia y dátiles si estás buscando algo un poco a la moda.

23. Un refrescante SORBETE DE FRUTA

Cuando afuera hay calor, el postre debería ser frío, pero nadie dijo que tenía que ser un helado cremoso. Hacer sorbetes es una manera perfecta de usar fruta fresca que se pasó de tiempo (o lo que sea que tengas en el congelador). Consigue aquí una guía paso a paso.

Fuente buzzfeed.com